Días fríos, recuerdos oscuros.

Era Sábado en la mañana, me desperté temprano como siempre para arreglarme e irme a el curso, pero sabia desde hace una semana que ese día no tenia clase, ese día era como cualquier otro en las mañanas frías de marzo, me puse mi  falta negra y me arregle quizá un poco mas de lo que siempre me solía arreglar, me aplique mi labial rojo oscuro, tome mi bolso  y me fui al rededor de las 10 am; salí a la avenida mas cercana intentando agarrar un bus que me llevara a alguna parte (buen tampoco a cualquier parte, pero si a donde sabia que podría llevarle mi despedida a él) pero me toco caminar como cinco calles mas, hasta que en otra avenida paso aquel bus amarillo que solía coger para ir a casa de mi abuela cuando tenia como ocho años, le hice la parada y me subí, intentando de nuevo pensar cual era la verdadera razón por la cual estaba yendo a aquel lugar a esa hora de la mañana un sábado sola, y recordé cada instante que había pasado con él, cada lugar a el cual  habíamos ido juntos las fotografías que teníamos, cada  palabra, cada frase que recordaba que él me había dicho y que hacia que mi corazón latiera más rápido cada vez  que la recordaba, por que quizá fue así como él me lego a enamorar o posiblemente yo me enamore por mi misma, en fin, eran tantas cosas, tantas cosas que aquel sábado iba a dejar en aquella portería y ese seria mi adiós, recordé también que la noche anterior había entrado a mi cuarto con lagrimas que resbalaban en mi rostro, intentando despegar cada foto que teníamos juntos de aquel mural que cada mañana al despertar miraba, las tome todas y las metí en un sobre, el sobre en donde metía mi corazón, mi arte, mi dolor y mi amor, el sobre que lo era todo por el cual dejaba todo. El bus seguía su camino y mi cabeza aun mas seguía divagando en tantos recuerdos y no solo con él sino  tantas cosas que habían pasado y cada vez me sentía mas sola, pero aun así me contuve de no llorar en aquel autobús, Ya casi íbamos a llegar a el lugar en donde sabia que me tenia que bajar mire al muchacho que estaba sentado al lado mio y estaba durmiendo , asi que me levante de mi silla y fui directo a la puerta del autobús timbre en la siguiente parada aunque sabia que aun estaba un poco lejos de mi destino y comencé a caminar, al principio reconocía donde estaba, pero no sabia si era por los nervios, o por tanta tristeza acumulada y frustración que me termine desubicando poco a poco, así que comencé a preguntar y termine llegando a aquel lugar, aquel lugar que por primera vez había visitado en julio del año pasado, a aquel lugar al cual comencé a ir mas seguido , aquel lugar que me traía tantos recuerdos de los dos; me seque unas gotas de sudor de la frente y fui a la portería y ya le iba a entregar el sobre a aquel hombre que atendía allí, pero el me dijo que en ese lugar no recibían la correspondencia, que tenia que dar la vuelta, así que le agradecí y dentro de mi dije , tengo tres posibilidades, una, le dejo el sobre en la portería, dos, lo llamo para que salga y habláramos o  tres corro y me deshago del sobre y me olvido de mi dolor simulando que nada ha pasado y que mi corazón aun sigue intacto, pero cuando me di cuenta que tenia que decidir ya estaba enfrente de donde dejaban la correspondencia,  había una mujer no muy amable allí, era la que atendía me miro de pies a cabeza, y le entregue el sobre , le dije para que apartamento era y en que interior, pero mis manos tanto como mi voz templaron y sentí un frió, pero a la vez un vació por que era la despedida…

-Melissa Aguirre Naranjo
La artista de Mierda

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